La inteligencia artificial ya forma parte de la vida universitaria. El 90% de los estudiantes encuestados por la Fundación CYD afirma utilizar herramientas de IA, principalmente asistentes conversacionales. Sin embargo, el 62% asegura que su universidad no le ha ofrecido formación específica para utilizarlas.
Ahí está probablemente la principal contradicción: los estudiantes ya han adoptado la tecnología, mientras las universidades todavía están decidiendo cómo incorporarla. La propia Fundación CYD habla de “ansiedad de adopción”: existe una conciencia muy elevada sobre el impacto de la IA, pero todavía son pocas las instituciones que han desarrollado una estrategia clara.
¿Cuántos universitarios usan IA y quién les enseña?
La segunda edición del informe Uso y percepción de la IA en el entorno universitario, publicada en julio de 2026, recoge las respuestas de 800 universitarios españoles de entre 18 y 25 años.
El 90% utiliza herramientas de inteligencia artificial. Pero el dato que me parece especialmente relevante es otro: el 62% dice no haber recibido formación específica de su universidad y el 46% considera que su institución ni siquiera promueve su uso.
La muestra no representa necesariamente a todo el alumnado universitario español, por lo que conviene no generalizar más de lo que permiten los datos. Aun así, refleja una situación bastante reconocible: la tecnología ha llegado antes que las normas, los planes de estudio y la formación.
En mi opinión, la explicación es relativamente sencilla: no ha dado tiempo. Estamos ante una tecnología nueva y extraordinariamente potente, que está modificando nuestra forma de comunicarnos, trabajar y acceder al conocimiento. Los planes de estudio no pueden transformarse al mismo ritmo que aparecen nuevas herramientas.
¿Están preparadas las universidades españolas?
El segundo informe de la Fundación CYD, publicado en septiembre de 2026, muestra bien esa distancia entre expectativas y realidad. El 65% de las universidades cree que la IA las transformará radicalmente durante los próximos cinco años, pero solo el 17,5% dispone ya de una estrategia oficial implantada.
Hay movimiento. El 75% tiene una unidad específica de IA o prevé crearla y el 80% considera necesario modificar los planes de estudio. La evaluación aparece además como una de las principales preocupaciones: el 63,9% de las universidades la sitúa como la prioridad más urgente.
Sin embargo, la integración académica todavía es desigual. El 46,3% concentra la formación en IA en titulaciones tecnológicas y solo el 29,3% la ofrece de forma interdisciplinar.
También aparecen diferencias interesantes entre públicas y privadas. Las universidades públicas perciben en mayor medida el potencial transformador de la IA, mientras que las privadas presentan una mayor implantación de unidades específicas y mucha más formación interdisciplinar fuera de las ingenierías.
¿Y mientras tanto qué hacemos los profesores?
Aquí creo que está una parte importante del problema. El 57,8% de las universidades ofrece formación en IA a su profesorado, pero en la mayoría de ellas ha participado menos de la mitad de la plantilla.
Mientras llegan las reformas de los planes de estudio, la responsabilidad inmediata recae en el profesorado. Somos los docentes quienes tenemos delante a los estudiantes y quienes podemos enseñarles a utilizar estas herramientas de manera crítica, explicar sus limitaciones y decidir cuándo aportan valor y cuándo simplemente sustituyen un esfuerzo que debería realizar el alumno.
No podemos esperar a que todo esté perfectamente regulado para empezar a educar sobre una tecnología que los estudiantes ya están utilizando.
¿Va demasiado lenta la universidad?
No estoy seguro de que el problema sea específicamente de la universidad española. Para afirmarlo habría que compararla seriamente con otros sistemas universitarios europeos.
Mi impresión es que todo el sistema educativo está intentando adaptarse a una transformación que se está produciendo a una velocidad poco habitual. Y eso obliga a tomar decisiones con información incompleta.
Por eso tampoco creo que la respuesta deba ser correr simplemente para poder decir que hemos incorporado la IA. Prefiero llegar un año más tarde y hacerlo bien que introducir herramientas sin saber qué problema educativo queremos resolver con ellas.
Hay momentos en los que avanzar significa implementar. Y hay otros en los que avanzar significa detenerse, observar qué está ocurriendo y pensar antes de actuar. Probablemente la universidad se encuentre ahora mismo exactamente en ese punto.
Datos clave
- Estudiantes: encuesta a 800 universitarios españoles de entre 18 y 25 años.
- Uso de IA: el 90% utiliza herramientas de inteligencia artificial.
- Formación: el 62% no ha recibido formación específica de su universidad.
- Estrategia: solo el 17,5% de las universidades tiene una estrategia oficial de IA implantada.
- Fuente: informes de la Fundación CYD.
Referencias
Fundación CYD. (2026). La universidad española ante la inteligencia artificial: formación digital, competencias y empleo. Fundación Conocimiento y Desarrollo. https://www.fundacioncyd.org/publicaciones-cyd/la-universidad-espanola-ante-la-inteligencia-artificial-formacion-digital-competencias-y-empleo/
Fundación CYD. (2026). Uso y percepción de la IA en el entorno universitario (2.ª ed.). Fundación Conocimiento y Desarrollo.
Imagen: foto de Vitaly Gariev en Unsplash.
